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Mostrando las entradas de mayo, 2017

Sabís qué

Sabís qué Sofía? me hice el mismo mal de nuevo. El mismo mal de creer. Quizás no debería ni decirte nada, debería quedarme piola como cualquier adulto. Pero ya que piensas que estoy medio críptico, te diré por qué. Porque de nuevo me hice el mismo mal de creer, de pensar que había algo. Lo digo ahora que estoy tirado en el sillón preguntándome: qué tengo de malo? por qué nadie me busca? qué es lo tan malo que hice que pareciera que tuviera un mensaje pegado en la frente que dice: él no. Nunca soy yo, siempre son otros.

No se puede ser como las olas

No se puede ser como las olas y reventar, calmarse, volver, tragar, escupir, revolver, volver de nuevo, retirarse suavemente y volver de nuevo. Prefiero ser más viento que ola, más frío que noche. Prefiero ser más tiempo que mar y moldear la montaña con menos violencia con la que se moldea la arena. Por eso no se puede ser como las olas. El viento empuja el ruego de las olas, las devuelve vacías y las arroja de nuevo. Las olas dicen que van, pero vienen.

El tiempo pasó igual

Lo más bonito que escribí porque sentí algo nuevo en ese momento

Imagen

Sólo ustedes saben

Nos sentamos a comer, la miré fijamente, durante mucho rato y hablé lo que creí que era prudente hablar, contarnos el día, tratarnos bien. Nos servimos una comida en La Terraza. "Sin pan" dijimos, engañándonos con la mechada con ensalada y el 1/4 de pollo con arroz con ketchup. Pero con agua mineral. Nos reímos. Pero cuando caminábamos me dijo: "es que contigo no puedo ser yo porque tu eres una persona especial".   No supe cómo tomarme eso. No fue gracioso. Justo hoy pensaba en lo agrio en que uno puede volverse por la simple falta de cariño.