Sariñana

A quien le hago llegar esta pena, esta carta. ¿A quién? Quién te va a escuchar en el desierto. Quién va a creer en ti. Quién sabe de ti. ¿Quién te habla? ¿Quien te hace reír? ¿Quién es el día domingo? ¿A quién le haces bien?

He subido de peso, tengo barba, no tengo plata ni pega. Vivo donde mi hermana. Como a escondidas. Lloro mucho.  No tengo ánimo. No tengo ganas. Han pasado tantos años y no logro salir de esto. Hernán ya no está. Nunca estuvo en realidad, pero estaba ahí. Ahora que no está pienso que no es tan difícil irse. Las cosas salieron mal desde ese día. Todo todo todo todo salió mal. No, no me vengan con que hice mil cosas. Las odié todas. Odio todo lo que hago. Odio que no haya ninguna satisfacción. Soy pobre. Literalmente. Apenas tengo unas ropas. Con suerte tengo una educación. Con suerte tengo un techo.

No me he suicidado porque, no sé. Me da miedo. Hasta morir me da miedo. Hernán lo hizo y la vida continúa. La vida continúa. Estoy donde la Rebe que trabaja en sus cosas incansablemente, la Andrea duerme en el sillón. Yo escucho una canción y tomo cerveza, espero curarme y no saber nada del mundo en un rato más. Llorar.

Estoy asqueroso. Mi pelo, la barba, mi guata, mis dientes amarillos por el café. Hablo y me tiembla la voz. No sé terminar frases o historias. La gente no te escucha. Los otros ganan, ganan plata, tienen una carrera universitaria, pega, familia, pololos, parejas, hijos. Lo sé, la vida no es tan sencilla con esas cosas encima, pero al menos tienen un propósito. Yo no. No tengo un propósito. Dime, por qué me tengo que levantar en la mañana? ¿Para qué? Todo salió mal desde ese día. Nunca he podido decirte lo mucho que lo siento. Lo mucho que me destruyó perderte. Lo mucho que vivo destruído, deprimido, enojado, frustrado. Hoy fui a enseñarle a la Rebe y a la Andrea a manejar y pasé por esas calles donde me enseñaste. Quería verlo. Quería mirar ese pasaje ancho donde no perdí la paciencia con tu mamá cuando no sabía darse vuelta en el auto. Miraba en cada vuelta. Salté y caí mal. Salté y me fui. Salté y caímos mal.

Nada me importa en la vida hoy, ni mi hermana que ha sido muy amable. A mis hermanas no les importo. A mis papás no les importo. No tengo cariño. El único cariño que recibo es de unos perros que se me acercan. Vivo sin cariño, sin amor.

Me quiero morir. Todos los días. Dejar esta miseria atrás. Esta pobreza. No sé cómo salir adelante, no sé cómo ser feliz. Cómo vivir.

Comentarios