Esta carta vive aquí.

Es porque hay cosas que nunca te dije. Es porque nunca nos vimos. Nunca conversamos, sólo nos gritamos. Es porque todo salió diametralmente opuesto, fue increíble la cantidad de contradicciones, de errores. Es porque no supe qué hacer, no supe qué decir, cuáles eran las palabras o las acciones exactas para que todo se hubiese arreglado. Hice todo lo contrario.

Siento que tu recuerdo de mi es inmediatamente una decepción, una lata. Que el cariño está en cero, ni asomo. Que prefieres saltarte esto. 

Lo que entiendo es que yo no quería que pasara lo que pasó, yo quería otra cosa pero no supe dimensionar lo que podía pasar después. He vivido súper herido y deprimido estos últimos 3 años. Bueno, no empecemos: también he hecho mil cosas fascinantes. Pero pucha que me duele todo siempre.

Nada salió bien al final.

Pero está el recuerdo, el "que distinto hubiese sido este viaje acompañado si no hubieras tomado las decisiones que tomaste y hubieses enfrentado con calma los problemas que creías que tenías y los hubieras conversado como todo adulto en desarrollo", y es como una capa que cubre siempre todo de una sensación extraña. Una voz que me acusa, que me quita el derecho a sentir una satisfacción. Te llevo más que el momento mismo. Y no es bueno eso.

Te extraño y he pensado tanto en todo. Pero no llego a nada. Sólo termino odiándome por haber perdido algo bueno. Me siento brutalmente menos hombre, menos humano o persona desde que pasó lo que pasó. 

Incluso decir que te extraño te debe producir una sensación de agote, de "córtala".  Pero escribo porque intento explicármelo.

Seguir castigándose es tonto, seguir buscándote es más tonto aún. Pero te busco. Más bien tu recuerdo siempre me encuentra. Te encuentro a veces en la jerga de los abogados que leo en el diario, te encuentro siempre cuando manejo. Estás ahí, en la calle, en el apañe, en almorzar los domingos, en viajar solo. En Macul, en los Chevrolet Spark, cada vez que miro mi licencia. Tu nombre está ahí, siempre, es ineludible no?. No existe el olvido, quizás el intento, pero querer olvidarse de algo requiere recordarlo y ahí se vuelve inútil. Entonces sigues ahí, en Absolute Beginners, en el Bolero de Ravel de Maya Plisétskaya que te juro estuve a punto de mandarte por correo.

Porque yo quería hacer todo bien para ti pero hice todo lo contrario. Pucha que mal, es que no me explico lo absurdamente mal que se dieron las cosas de mi parte. Me siento como que casi es algo que va más allá de pedir perdón y al mismo tiempo es tan simple como pedir perdón de verdad. 

Pero yo nunca nunca nunca nunca te olvidé Dani, sólo no supe qué decir o hacer y dije la primera estupidez. Quedé pasmado. Quería arreglarlo todo pero ahh... que mal salió.

Es cierto, hiere el olvido. Ser desterrado de la memoria del otro. Duele darse cuenta que uno fue el que puso las trampas, trampas reales, que dañaron al otro, que te dañaron a ti. 

No te olvides de mi porfa? no me lleves así? Yo no te quiero llevar así, así las cosas hacen mal. Es que de verdad lo siento Dani, mucho. Es que así las cosas me han hecho mucho mal estos años.

Más sincero que esto puedo ser, pero son las 1.33 de un Miércoles. 


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